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Monte Roraima/Gran Sabana Oct 2014 Parte Final

Finalmente llegamos a la cima. Totalmente muerto, sin fuerza alguna para continuar, pero una vez que observas la vista es como si te hubiesen inyectado adrenalina y no quieres parar. El paisaje es espectacular, jamás me había cansado tanto por tan magnifico premio de estar aquí y casi una hora después de haber llegado a la cima, sentado en una piedra sin hacer mas nada que admirando semejante belleza, continuamos al área que se denomina los hoteles. Los hoteles es una zona de la cima, donde por las formaciones rocosas quedas protegido del clima que puede ser inclemente algunas veces y ahí formaríamos el campamento hasta nuestro descenso.

Al día siguiente, después de un maravilloso desayuno, el grupo se dividió en dos. Un primer grupo iría a la zona del abismo y los Jacuzzis naturales, como a una hora caminando desde el campamento, mientras el otro grupo, el mio, iríamos hasta el punto triple de frontera, donde Venezuela, Brasil y Guyana comparten sus límites. Es una caminata de unas 3 horas y en el camino pasaríamos por el valle de los cristales y otras maravillas. Fue un día muy pesado, después de haber caminado por 3 días para llegar a la cima, escoger para caminar otras 6 horas, es una locura, pero de nuevo, totalmente gratificante y sin ningún arrepentimiento. De hecho al regresar al campamento, llegamos a tiempo para reunirnos con el otro grupo para una última exploración en la cima, a una cuevas cercanas a los hoteles. Otra experiencia increíble que no se puede dejar de hacer.

Y llegó el gran día, retorno a la civilización. Todo lo que habíamos recorrido en tres días para llegar a la cima, la idea era hacerlo ahora en sólo dos días y no crean que porque es en descenso es menos cansancio. Al contrario, las rodillas trabajan el doble y el dolor pueder ser insoportable algunas vecez, de hecho en el descenso tuve que realizar más paradas de descanso por el dolor en las piernas que en el ascenso. Es la misma ruta que tomamos al subir, así que es todo similar, aunque el primer día descendiendo, finalmente nos alcanzó la lluvia por un par de horas, lo cual no fue nada mal ya que generalmente llueve todo el tiempo en la zona y sin duda que nosotros disfrutamos de un clima maravillo durante toda la aventura.

Faltando pocos kilometros para llegar a donde los Landcruisers nos recogerían para llevarnos de vuelta a Sta. Elena, ya mi cuerpo no daba para más, no veía el momento de llegar y poder montarme en un carro. ¿Qué fue lo primero que hice al llegar al punto de espera? Tomar una cerveza bien fría…

Fue una Aventura agotadora, para mi fue el primer trekking de varios días y no muy preparado físicamente para algo así. Aunque crees que no puedes hacerlo, o que no estás preparado, es increíble como nuestro cuerpo funciona y a veces no lo empujamos al límite sólo por miedo, pero cuando llegas a ese punto, ves que puedes continuar un poco más. Espero poder regresar algún día al Roraima, ha sido una de mis experiencias más maravillosas hasta ahora y con seguridad quiero repetirlo algún día.

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